Al día siguiente de la invitación, me decidí y reserve un pasaje de avión. Solo me quedaba una semana para terminar de cerrar mi vida en Buenos Aires. El pasaje estaba abierto. Lo único que tenia claro era que tenía que viajar. Me dolía la panza de los nervios, pero sabia que era algo que tenia en MI lista de prioridades hace bastante tiempo. Tenia que cerrar esa historia, o abrirla de una vez por todas, ya que hace años que no era mas que una fantasía.
- Te espero con la cama hecha –Fue lo último que me dijo antes de colgar el teléfono.
Todo era adrenalinicamente perfecto -en mi cabeza -.
lunes, 13 de abril de 2009
domingo, 12 de abril de 2009
chupetin chino
Hola, si sos paciente mio y entraste acá por casualidad, lo digo porque ayer alguien entró googleando tumba freud, por eso, nunca se sabe. una vez tomé cocacola del pico en la puerta del Disco de mi barrio y pensé lo mismo: Si me ve un paciente, me muero.
Si ves este video y pensas: ah esa es mi psicóloga! !!¿¿¿¿no puede ser!????
te digo: - si soy yo, y me pasan cosas peores que a vos, todo el tiempo, soy inestable e insegura. no soy mucho mejor que vos. me emborracho con amigas, digo boludeces, lloro por cualquier cosa. me ahogo en un vaso de agua constantemente. pienso frases clishé. soy torpe y asustadiza.no me rompo el culo trabajando.ni mucho menos. eso si te atiendo gratis - vos gratis y yo gratis - en un hospital público y te escucho adjudicandome eso del sujeto supuesto saber.
viernes, 10 de abril de 2009
pura ficción
No me da miedo la hoja en blanco.
- No conseguí la lija – le escribí sin esperar ninguna respuesta. Su peinado pseudo punk no me intimidaba.
Reconozco en la sonrisa picara todo, son años detectando gestos perversos y de los otros. Hoy me gustaría que me invite al cine. Ver una de esas películas argentinas que sólo dan en los cines del centro. O tomar vino hasta emborracharme, pero evitar el miedo, la paranoia de que algo malo me pase, o de encontrarme con alguien de la familia de él, del otro. Que no es él y no soy yo. El nosotros que no existe.
Me escribe que ya se tomó un cuarto y está esperando que le suba. Y yo ¿qué espero?
LAS DROGAS, así en mayúscula me dan miedo, en realidad todo me da miedo. Creo que soy yo misma.
Soy una mujer miedosa. Punto. Punto seguido. Pero soy mujer, escuchaste, a vos te digo que nunca hiciste diferencias, que me hacías cargar bolsas pesadas como si fuera uno más, soy mujer pero no soy tuya. Soy de ellos de los otros. De todos los demás. LA REALIDAD ABRUMA.
Lo simbólico.
Lo imaginario.
Lo Real.
Los tres registros anudados.
El qué dirán. el qué diré.¿él qué dirá?
- No conseguí la lija – le escribí sin esperar ninguna respuesta. Su peinado pseudo punk no me intimidaba.
Reconozco en la sonrisa picara todo, son años detectando gestos perversos y de los otros. Hoy me gustaría que me invite al cine. Ver una de esas películas argentinas que sólo dan en los cines del centro. O tomar vino hasta emborracharme, pero evitar el miedo, la paranoia de que algo malo me pase, o de encontrarme con alguien de la familia de él, del otro. Que no es él y no soy yo. El nosotros que no existe.
Me escribe que ya se tomó un cuarto y está esperando que le suba. Y yo ¿qué espero?
LAS DROGAS, así en mayúscula me dan miedo, en realidad todo me da miedo. Creo que soy yo misma.
Soy una mujer miedosa. Punto. Punto seguido. Pero soy mujer, escuchaste, a vos te digo que nunca hiciste diferencias, que me hacías cargar bolsas pesadas como si fuera uno más, soy mujer pero no soy tuya. Soy de ellos de los otros. De todos los demás. LA REALIDAD ABRUMA.
Lo simbólico.
Lo imaginario.
Lo Real.
Los tres registros anudados.
El qué dirán. el qué diré.¿él qué dirá?
jueves, 9 de abril de 2009
Ni una gota de leche
Antes de salir para el country, mi mamá preparó el bolso, mientras mi papá me calentaba la leche en un jarrito marrón. El primer microondas lo compramos mucho tiempo después.
Cuando me trajo el desayuno, el vaso y la leche estaban calientes, muy calientes y empecé a quejarme. Al tomarla me quemé la lengua, y grité. Mi papá agarró otro vaso y empezó a traspasar la leche de uno a otro enfriandola, pero la enfrió de más y ahí empezó todo.
Que fría, que caliente. Que fría, que caliente.
- Si no la tomas te la pongo de sombrero -me dijo sin darme demasiadas opciones.
Yo intentaba tomarla dando sorbitos cortos esquivando la nata que se había formado. Hasta llegué a escupir un poco adentro del vaso.
Y él cumplió con su palabra. Lo agarró y lo volcó entero sobre mi pelo, la leche empezó a caer espesa sobre mi frente, sobre mis hombros hasta llegar a la remera limpia. Por suerte no era mi preferida.
Él no se inmutó, puso el vaso sobre la mesa, me tiró un repasador.
– Limpiate -me dijo sin mirarme.
Yo seguía con la boca abierta, ni lloré creo. Me pasé el repasador por los ojos, y fui al baño. Agarre una toalla y me senté en el borde de la bañadera cuando escuché detrás de la puerta. – No se te ocurra bañarte -
Mi mamá entró y me agarró con la mano que tenía libre, en la otra cargaba una bolsa con comida, me arrastró hasta la puerta.
Cuando me trajo el desayuno, el vaso y la leche estaban calientes, muy calientes y empecé a quejarme. Al tomarla me quemé la lengua, y grité. Mi papá agarró otro vaso y empezó a traspasar la leche de uno a otro enfriandola, pero la enfrió de más y ahí empezó todo.
Que fría, que caliente. Que fría, que caliente.
- Si no la tomas te la pongo de sombrero -me dijo sin darme demasiadas opciones.
Yo intentaba tomarla dando sorbitos cortos esquivando la nata que se había formado. Hasta llegué a escupir un poco adentro del vaso.
Y él cumplió con su palabra. Lo agarró y lo volcó entero sobre mi pelo, la leche empezó a caer espesa sobre mi frente, sobre mis hombros hasta llegar a la remera limpia. Por suerte no era mi preferida.
Él no se inmutó, puso el vaso sobre la mesa, me tiró un repasador.
– Limpiate -me dijo sin mirarme.
Yo seguía con la boca abierta, ni lloré creo. Me pasé el repasador por los ojos, y fui al baño. Agarre una toalla y me senté en el borde de la bañadera cuando escuché detrás de la puerta. – No se te ocurra bañarte -
Mi mamá entró y me agarró con la mano que tenía libre, en la otra cargaba una bolsa con comida, me arrastró hasta la puerta.
sábado, 4 de abril de 2009
fanática de las listas
arreglar la bici.
comprarme un libro de Holluebecq.
cortarme el pelo.
mirar otra película del bafici.
terminar un relato fantástico.
no esperar más nada de él.
ir a cargar nafta. super.
tomar un café con vos.
hablar de literatura y falsas utopías.
ir al Tigre.
comer un asado vegetariano.
remar en la canoa roja.
sentir los músculos que no tengo.
comprarme un libro de Holluebecq.
cortarme el pelo.
mirar otra película del bafici.
terminar un relato fantástico.
no esperar más nada de él.
ir a cargar nafta. super.
tomar un café con vos.
hablar de literatura y falsas utopías.
ir al Tigre.
comer un asado vegetariano.
remar en la canoa roja.
sentir los músculos que no tengo.
jueves, 19 de marzo de 2009
frenético
ayer a la noche devoré a Washington CUCURTO! -
gracias a MI COMPULSIÓN por las compras,
descubrí ¨ Las aventuras del Sr. Maiz¨
my god! que PEDAZO de escritor!
CUCURTO: ya soy TU fan !
gracias a MI COMPULSIÓN por las compras,
descubrí ¨ Las aventuras del Sr. Maiz¨
my god! que PEDAZO de escritor!
CUCURTO: ya soy TU fan !
miércoles, 18 de marzo de 2009
12º C
son las cinco y cuarto CLAVADAS. Toco el timbre en lo de mi psicóloga, aunque tengo la llave de abajo. Ella atiende en una habitación de su casa. O sea el consultorio es en su casa. Un edificio en la Avenida Las Heras, casi llegando a Plaza Italia, un edificio multitudinario (4 dtos por piso, 16 pisos, 64 en total).
Toco el timbre.
- ¿ QUIÉN ES? - pregunta por el portero eléctrico. Le aviso que llegué. La imagino leyendo, o descansando sentada en su sillón.
Busco el llavero en mi cartera y pienso...ahora viene un pibe me agarra de atrás me obliga a entrar al edificio, yo forcejeo pero no mucho y entramos juntos. Me arrastra hasta el ascensor preguntándome a qué piso voy. - 12 C - le digo reflejandome en uno de los cuatro espejos. El me tapa la boca para que no grite.
Siempre la misma fantasía, que me roben cuando estoy llegando a la psicóloga, no debe existir momento más incomodo. Peor si nos violan. A las dos.
De eso no se vuelve. De otras cosas tampoco.
Toco el timbre.
- ¿ QUIÉN ES? - pregunta por el portero eléctrico. Le aviso que llegué. La imagino leyendo, o descansando sentada en su sillón.
Busco el llavero en mi cartera y pienso...ahora viene un pibe me agarra de atrás me obliga a entrar al edificio, yo forcejeo pero no mucho y entramos juntos. Me arrastra hasta el ascensor preguntándome a qué piso voy. - 12 C - le digo reflejandome en uno de los cuatro espejos. El me tapa la boca para que no grite.
Siempre la misma fantasía, que me roben cuando estoy llegando a la psicóloga, no debe existir momento más incomodo. Peor si nos violan. A las dos.
De eso no se vuelve. De otras cosas tampoco.
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